Como cada cuatro años

Recién se terminó un nuevo ciclo olímpico y se ve lo de siempre, una importante cantidad de atletas mexicanos, muy pocas medallas, muchos dirigentes sus familias y amigos beneficiados, un pueblo mexicano frustrado y un México que no pasa de perico-perro ni en la tabla de medallas ni en su economía ni en su desarrollo.

Antecedentes

Como ya puse en mi post de Medallas olímpicas de México, históricamente hablando, la de estos juegos olímpicos de Río de Janeiro 2016, es una actuación típica de nuestro país, no somos más que un pueblo con poca cultura deportiva, cuyas aspiraciones se centran casi exclusivamente en el fútbol; este, irónicamente a pesar de ser la pasión de gran parte de los mexicanos, tampoco ha aportado grandes logros ni deportistas en toda la historia.

Por separado, así como ocurre con el desarrollo y la economía de nuestro país, sobre el deporte se cierne una horrible nata putrefacta de dirigentes de cada deporte y dirigentes del deporte en general, que sólo piensan en beneficiarse a costa de nuestros impuestos, en vez de apoyar a nuestros deportistas.

Paralelamente, el clásico papá mexicano tampoco tiene cultura deportiva y sólo quiere que su hijo o hija sea futbolista, no le importa o tal vez ni cuenta se da, de que su hijo o hija tiene un gran potencial para otro deporte; él sólo quiere verlo(a) jugando fútbol.

Es obvio que estoy generalizando, si no fuera así, literalmente, no habría medallas para México, porque con algunas excepciones, las obtenidas por mexicanos son principalmente en orden de más a menos sin importar el material: Clavados, box, atletismo (caminata y 400m de Ana Guevara), tae kwon do, y equitación.

Entre las excepciones olímpicas o no, se tienen ejemplos bastante buenos de mexicanos exitosos que deben ser nombrados como:

  • Soraya Jiménez (halterofilia).
  • Ismael Hernández (pentatlón moderno).
  • Aida Román (tiro con arco).
  • Mariana Avitia (tiro con arco).
  • El equipo de fútbol de Londres 2012.
  • Daniel Aceves (lucha grecorromana).
  • Francisco Maciel (tenis).
  • José Manuel Youshimatz (ciclismo).
  • Felipe Muñoz (natación).
  • María del Pilar Roldán (esgrima).
  • María Teresa Ramírez (natación)
  • El equipo de básquetbol de Berlín 1936.
  • Gustavo Huet Bobadilla (tiro).
  • Raúl Alcalá (ciclismo).
  • Miguel Arroyo (ciclismo).
  • Todos los grandes boxeadores profesionales, tantos que no podría nombrar a todos aquí y sólo por mencionar algunos: Julio César Chávez, Rubén “Púas” Olivares, Humberto “Chiquita” González, Salvador Sánchez, Ricardo “Pajarito” Moreno, Víctor Manuel Rabanales, Ricardo “Finito” López, etcétera.
  • Lorena Ochoa (golf).
  • Paola Longoria (ráquetbol).
  • Y muchos otros más.

Lo de cada cuatro años

Nuestro presente doloroso para este ciclo olímpico, se resume en tres medallas de plata de clavados, tae kwon do y caminata respectivamente, y dos de bronce de box y pentatlón moderno también respectivamente.

Algo importante a aclarar para ser justos, es el hecho de que los atletas que van a los juegos olímpicos, son comúnmente los mejores del país. Estos, al lograr los tiempos o marcas mínimas ganaron su lugar para tratar de alcanzar el Olimpo.

Para muestra, un botón: Cuando yo era nadador, a pesar de esforzarme mucho, mi mejor tiempo en cien metros de nado en estilo libre muriéndome literalmente en la raya, fue de 59 segundos, hasta acabé mareado. El tiempo tope para ir a las Olimpiadas en esa época, era de unos 51 segundos; esos ocho segundos de diferencia, ¡son todo un mundo en pruebas de natación!, equivalentes a un déficit de unos 9 o 10 metros para mí, y nunca en mi vida tendría oportunidad de lograr un tiempo así, simplemente no estaba hecho para eso.

Aún así, hubo mexicanos que lo lograron y aún así, al ir a los Juegos Olímpicos no pintaron siquiera frente a los verdaderos monstruos de la piscina, ¿eso los hace malos deportistas y merecedores de burlas y abucheos?, pienso que no, porque todo el resto de mexicanos no lograron dichos tiempos tope, y peor aún, muchos ni siquiera saben nadar.

Pero entonces, ¿estamos bien y no hay qué decir nada?, la respuesta es que tampoco, no podemos ser conformistas y quedarnos en la zona más cómoda, porque eso es lo que nos mantiene en el hondo hoyo en el que estamos como país en general.

En esta edición de los Juegos Olímpicos, se habló mucho de que uno o más directivos no se han portado bien con el manejo del dinero y su distribución para los jóvenes talentos, incluso se tuvo el caso de Misael Rodríguez, boxeador que tuvo junto a sus compañeros, qué salir a pedir dinero a la calle para poder ir a tan importante justa.

No hay duda de que los burócratas que obtienen puestos en las distintas ramas de la política, lo hacen como pago por algún favor político, o por estar simplemente con el movimiento de su partido, están esperando su hueso. Así, gente de una pobre capacidad y una indiferente manera de tratar los temas económicos y con el objetivo de hacerse ricos a como dé lugar, son los que manejan los hilos del deporte y del país en general. Un político pobre es un pobre político, dicen por ahí.

Recuerdo que en 1994, se realizó el campeonato mundial de medio maratón en Noruega; había dos vuelos para llegar allá, uno directo y corto desde Miami en los Estados Unidos de Norteamérica y otro que era muy largo y que hacía escala en Nueva York. Los directivos de la Federación Mexicana de Atletismo viajaron en el vuelo corto y los corredores que participaron en dicha justa, por el viaje largo. Entre estos corredores, estaba Germán Silva, uno de los mejores maratonistas que ha tenido México y que ya había ganado el prestigioso Maratón de Nueva York. A pesar de hacer el viaje largo y tedioso, Germán logró quedarse con el segundo lugar mundial, ¿habría ganado si hubiera hecho el viaje más corto con mayor tiempo de descanso y aclimatarse después del jet lag (mal que ocurre cuando se cambia de horario)?

Esto de que los voraces burócratas sangran el presupuesto, no es nuevo como se puede ver, ¿hasta cuándo se verá que no pase esto y que realmente se beneficien los atletas con un mejor apoyo?, mi personal opinión es: ¡Nunca!, ojalá que me equivoque y que algún día se llegue a la utopía de ver a nuestros políticos trabajando para el pueblo como hacen los de Suecia u otros países de primer mundo.

Muy bien, pero, ¿realmente es toda la culpa de los directivos y los políticos?, también creo que no es así, porque pienso que a veces, se dejan perder nuestros deportistas o van con una mentalidad pobre al enfrentarse con los campeones mundiales de las distintas disciplinas, como si de extraterrestres se trataran, como que no ven que son simples humanos como ellos y que también sufren de las condiciones climáticas o de otro tipo como ellos mismos.

Como ya he comentado en Mi deporte: Triatlón, me gusta mucho practicar el triatlón, además, me gusta ver competencias por Internet, en especial aquellas míticas donde han participado algunos de los mejores triatletas del orbe como mi favorito, Mark Allen y mi también favorito Dave Scott.

Así, he seguido los pasos de quien tal vez, es el mejor triatleta que ha tenido México en toda su historia, su nombre es Crisanto Grajales. Él ha tenido un gran desempeño y ha crecido y evolucionado hasta ser de los mejores triatletas en el mundo en la distancia olímpica (1.5km natación, 40km ciclismo y 10km corriendo).

Para el triatlón olímpico se estuvo preparando junto con Javier Gómez, el mejor triatleta del mundo en la distancia mencionada. Y la verdad, para mí, él tenía ciertas oportunidades para lograr ganar alguna medalla, en especial por el clima de Río de Janeiro, con un calor bastante alto para otros de los favoritos que son de Europa, como los hermanos Brownlee de Inglaterra.

El punto es que terminó en el lugar número doce, no es malo, es de los mejores quince del mundo, pero pienso que pudo dar más. En una de las entrevistas, él comentó que los hermanos Brownlee, habían salido a tope como si no les importara que se podían quedar sin energía.

Los hermanos Brownlee hicieron el 1,2 quedando nuevamente en el podio como ocurrió cuatro años antes en Londres, pero no les fue fácil, se ve en el video del evento cómo desde el inicio de la última fase del evento, en la carrera a pie; en cada puesto de hidratación, bebieron líquidos y se mojaron con agua…¡iban sufriendo la competencia!

Ahora la gran pregunta, ¿por qué si los hermanos Brownlee salieron así a tope, a “muerte o nada”, Crisanto no hizo lo mismo?, en la meta no se vio que se desmayara como lo hizo Lupita González en la caminata de 20km en los Juegos Panaméricanos de Toronto 2015. Aunque sé que debió ser una prueba muy dura para Crisanto, tal vez debió salir a morir contra los otros, ¡victoria o muerte! como decían los vikingos.

Hay una anécdota que me gusta mucho de Rodolfo Gómez, antigua estrella del maratón mexicano. En ella, él relata que en su primera competencia internacional, los Juegos Centroaméricanos y del Caribe, él iba a la cabeza de todos los corredores y con cierta ventaja; sin embargo, después de algunas vueltas recapacitó pensando que él como mexicano no debería estar ahí y bajó el ritmo permitiendo que los demás lo alcanzaran. Esto fue sólo por un rato, porque de inmediato reaccionó y se preguntó: -¿Por qué debo ir aquí si soy mejor que ellos? Así que se aplicó incrementando su ritmo volviendo a dejar atrás al resto de competidores y ganando su prueba.

¿Ven lo que digo?, de que queremos podemos y de verdad que sí se puede, los otros no son extraterrestres, son humanos y pueden ser vencidos.

Conclusión

Tenemos mucho por mejorar, primero como personas individuales para después, en conjunto poder ser un mejor país. Debemos exigir a nuestras autoridades que cumplan con su trabajo y recuerden que son servidores públicos y no gente privilegiada que puede hacer lo que quiera y hacerse ricos a costa de nuestros impuestos.

Por otro lado, a todos los que son deportistas, prepárense, sean los mejores y si tienen la fortuna de llegar a un evento de talla mundial como los Juegos Olímpicos, “muéranse en la raya”, den todo de sí, no se amilanen ante los rivales, son humanos como nosotros y si de plano no pueden ganarles, entonces háganles ver que vencer a los mexicanos es muy duro y que somos duros de roer, y a última instancia, que cuando sepan que va estar un mexicano en su prueba, sepan que esta no será fácil.

¡Viva México!

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad. 

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