El Colapso de las Ventas

Autor: Iván Mazo Mejía

Metallirating:

Este es un libro muy interesante, acerca de un enfoque diferente para afrontar las ventas. La idea es básicamente, para vender hay que dejar de vender. En mi anterior trabajo, tal parece que tomaron de manera literal esa opción, simplemente dejaron de vender, jajaja. Así fue como se vino abajo la empresa, comenzando por un director general que metía cuentas de gastos de diez miles de pesos, y terminando por la manga ancha a los vendedores que no vendían. Es cierto, así se puede venir abajo una empresa muy fácilmente.

Ok, dejando de lado esas tristes experiencias de vida, el enfoque es que en el mercado latino, las ventas se hacen con el corazón más que por otra cosa. Por eso, se sugiere la opción de crear lazos con nuestros clientes y llegar por ejemplo, a saludarlos en vez de quererles meter todo el pedido posible presionando.

Sé que esto funciona por un buen amigo, vendedor de los buenos en el área de lubricantes y aditivos para autos, quien me comentaba que en una ocasión, pasó con un señor de una refaccionaria grande de un poblado cercano a Querétaro, en vez de venderle, lo saludó y preguntó cómo estaba él y su familia (conocía a todos sus miembros). La hija de dicho refaccionario iba a hacer un importante examen para entrar en la universidad, y también mi amigo le preguntó por eso, todo de una manera realmente sincera.

Después de un rato de amena plática, mi amigo se despidió de dicho señor porque tenía qué seguir con su ruta. Éste le espetó:

– ¿Cómo? ¿Ya te vas? ¿Así nomás sin venta?

Y él le contestó:

– Si Don ……… (no me acuerdo de su nombre), nada más pasaba a saludarlo, no se preocupe.

El señor muy serio, le dijo:

– No, no, no, cómo que se va así, Usted no se va sin venta.

Acto seguido, el señor le habló a uno de sus ayudantes:

– A ver Gumercindo (jajaja, me inventé el nombre), ¿qué nos hace falta?

Gumercindo hizo una lista importante que a su vez, el señor le pasó a mi amigo y resultó en una venta de unos 7,000 pesos, donde un pedído típico de un refaccionario rondaba ¡unos 500 a 2,500 pesos!.

Sobra decir que gracias al carisma de mi amigo, realizaba muy buenas ventas para la empresa… y también a no vender, a no querer presionar a su cliente.

Los que hayan tenido oportunidad de ir a alguna playa donde abundan los vendedores de tiempos compartidos, ¿cómo se han sentido cuando éstos presionan y presionan con los desayunos y tours “gratis” para adquirir los planes? ¿No acaban por fastidiarles tanto, que lo que tal vez en un inicio era una disposición para comprar, se convirtió en una aversión por ésta?

De esta forma, si eres un vendedor, te recomiendo este libro bastante interesante.

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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