“Coyoteando” al enemigo

En este post, quiero poner algo de lo que he llegado a echar mano en alguna competencia. “Coyotear” o “conejear” al enemigo. ¿De qué se trata? ¿Para qué sirve? Aquí lo vamos a ver.

Antecedentes

Lamentáblemente, el término proviene de una forma bastante fea y efectiva de cazar conejos o coyotes o muchos tipos de animales; algunos por diversión, algunos por hambre.

Básicamente, es un engaño para poder cazar al animal en cuestión. Por ejemplo, en Australia, se usan camionetas con muchos focos grandes para perseguir canguros, estos al recibir la potente luz, a modo de protección, se quedan quietos nada más y ahí es cuando les disparan los cazadores.

Con los conejos por ejemplo, una persona se va y rodea gran parte de terreno y después, camina o trota haciendo ruido hacia donde el resto de cazadores está apostado, cuando éstos ven que vienen los animales huyendo del ruido, prenden también focos y ahí es donde los matan.

Si es por hambre está un tanto justificado, pero si es por diversión, me parece una forma un tanto fea de divertirse, pero esto ya lo tocaré en otro post que estoy preparando.

Entonces, volviendo al término deportivo, se convierte en una especie de engaño y aquí es donde mostraré algunos tips bastante interesantes, que les puedan ser de utilidad para ganar una competencia de resistencia como una carrera a pie o de ciclismo. Esto no es trampa, porque no se está tumbando al contrincante, ni dándole algo para que se sienta mal, simplemente, es el poder contra el poder, más adelante veremos por qué.

El factor sicológico

Tomando como ejemplo la prueba del maratón (42.195 kilómetros corriendo) en los Juegos Olímpicos, los 50 o 60 o un poco más corredores que participan en dicha prueba, por el simple hecho de estar ahí, significa que son los mejores corredores del mundo. Esto implica, que prácticamente cualquiera de ellos puede ganar. Pero, si son tan buenos, ¿por qué unos ganan y otros no?

Aquí entra en juego un factor sicológico que hace que una persona gane o no una prueba. La persona que esté mejor preparada y que sea la más fuerte sicológicamente hablando, será la que gane. También con la mente se gana una prueba física aunque les parezca raro. Cuando dos individuos con idéntico entrenamiento y cuerpo se enfrentan en un evento deportivo, será la mente la que determine al ganador.

Me platican familiares y mi abuelo materno, quien fue un excelente boxeador en su juventud, que él al momento de tener una pelea, entre round y round no se sentaba, se quedaba parado viendo nada más al rival a los ojos. A pesar que mi abuelo se sentía de la patada por los golpes y esfuerzo realizado, hacía esto para vencer sicológicamente al rival, éste al ver a mi abuelo  parado, pensaba que era mucho más fuerte. Un factor adicional, era que mi abuelo se ganaba la simpatía del público y más lo apoyaban. Así fue como ganó muchas peleas mi abuelo llegando a ser cabeza de cartelera. Tengo pendiente hacer un post de él más adelante.

Menciono esto, porque para poder coyotear al enemigo, se requiere de tener una mente fuerte y no dejarse vencer por la cuestión sicológica, al ver al rival que tiene mejor preparación o que se vea que hace su prueba con suma facilidad. Aquí, debemos recordar lo que ya puse en mi post de ¿Abandonar? ¡Jamás!, donde menciono que aquel que va en primer lugar, va sufriendo de manera similar que el que va en último lugar.

La preparación física

Un pre-requisito muy importante para poder aspirar a coyotear al enemigo, es el de haber tenido una preparación física intensa durante el entrenamiento. Haber llegado más lejos, más rápido, en condiciones extremas de frío, calor, humedad, etcétera; en fin, haber hecho más esfuerzo que cada uno de los rivales, esto nos dará la condición física suficiente para lograr lo que pongo aquí.

Un beneficio adicional, es que con una mayor preparación física, se gana mucha confianza y fuerza mental como la que menciono en el punto anterior . Así que pónganse a entrenar muy duro.

Una anécdota

Esto que platico a continuación, es real. Pasó en una carrera a pie nocturna De la Resurrección, del barrio de San Sebastián en Querétaro, hace ya muchos kilos… digo años. Para esa ocasión, no éramos muchos corredores, unos 100 a lo máximo, pero era para mi muy emocionante correr por primera vez una carrera nocturna, ya que no son muy comunes. La distancia era de 8.7 kilómetros, en un circuito de unos 1.45 kilómetros, el cual, recorreríamos en 6 ocasiones. Yo competía en carreras a pie como esta, así como de ciclismo y natación como preparación para los triatlones.

Mi preparación física no estaba todavía al tope, tenía relativamente poco de haber recomenzado a correr con vistas a la temporada de triatlones, estaba algo pasado de peso, aunque no tanto como estoy hoy en día, ja. Por todo esto, decidí no salir con todas mis fuerzas una vez que dieran la salida. Trataría de acomodarme atrás de los corredores de punta y de acuerdo a como me fuera sintiendo, iría apretando el paso para “ver qué sacaba”.

Dieron la salida y uno de los corredores de muy buen nivel, de plano se nos fue; salió en un paso muy fuerte y nada más se vio cómo se fue alejando poco a poco la patrulla que acompaña al líder. Yo me acomodé en el sexto lugar en un paso realmente cómodo para mi, así me mantuve la primer vuelta.

Al comenzar la segunda vuelta, evalué que me sentía fuerte para dicha competencia, y comencé a apretar el paso rebasando a dos de los corredores que iban delante mío en esa vuelta. Ya estaba en el cuarto lugar. Para la tercera y cuarta vueltas, rebasé a otro corredor colocándome en la tercera posición.

La quinta vuelta la gasté acercándome al segundo lugar, para ese momento, ya sabía que traía yo la preparación suficiente para ponerme al tú por tú con él y pensé en la estrategia para ganarle, lo único que pensé para la fuerza que me quedaba y lo que ya había yo gastado en alcanzarlo, que lo único que me quedaba era coyotearlo. Al terminar la quinta vuelta, prácticamente iba ya pegado detrás de él, como yo traía “vuelo”, lo pasé y le saqué apenas unos 3 metros.

Cuando él vio esto, gastó unos 800 metros en recortar la distancia para pegarse a mi y tratar de que la decisión final se diera ya llegando a la meta de quién sería el segundo lugar. Según lo analicé, esto no me convenía, porque en la fuerza que había usado para llegar al punto en el que estaba, había gastado prácticamente todas mis energías, no podría competir en un cierre final contral él, además de que en velocidad no soy tan bueno, así que mi momento vino faltando poco menos de 400 metros para terminar.

Íbamos por la calle Primavera en sentido inverso al flujo de los autos, para dar vuelta en Cuauhtémoc hacia la estación del ferrocarril. En ese segmento de calle en Cuauhtémoc y en el sentido que íbamos corriendo, se tiene una pequeñísima subida a lo largo de la calle. Tal vez caminando o corriendo por única vez, puede parecer imperceptible, pero después de 5 vueltas y a un paso bastante fuerte de correr y con un cansancio acumulado, se sentía ya muy inclinada dicha subida, al menos así la había sentido en la vuelta anterior, así que me dije: Este es el momento; porque para ese instante, mi rival ya se había puesto al parejo mío, lo oía resoplar mucho del esfuerzo que había efectuado para emparejarse a mi; “yo no cantaba mal las rancheras”, porque también ya estaba en el límite de mis fuerzas.

Sin embargo, apenas dando la vuelta a la calle Cuauhtémoc para iniciar esa pequeña subida, me jugué el todo por el todo dando un arranque al tope mis fuerzas, como si fuera el cierre de la carrera, como si la meta estuviera llegando a la estación de ferrocarril y no unos 250 metros todavía más adelante. No me molesté en voltear ni nada, nada más apreté los puños y todos mis músculos gastando el último halo de energía con que contaba para poder “destrozar” al enemigo. Llegué al final de esa calle para doblar a la derecha con el mismo paso, y apenas unos metros adelante ya sin oir los pasos de mi rival, volteé para ver dónde venía y me di cuenta que se había quedado, lo había tronado con mi coyoteada.

Al haberse vencido mi rival sicológicamente por ver a su enemigo  “más poderoso”, ya que él no sabía que yo estaba en las últimas también, me quedó el camino libre por los restantes 200 metros para llegar de manera triunfal y muy tranquilamente a la meta en segundo lugar. Fue una de las carreras que aunque promedié un no muy buen tiempo de apenas 3.5 minutos por kilómetro, me dejó un sabor de boca muy grato por haber demostrado mi poder y haber aplicado una estrategia que me resultó exitosa y por supuesto, haber quedado en un excelente segundo lugar rodeado de corredores de buen nivel.

Tips de coyoteo

Ok, llegamos a la parte principal de este post, aquí les pongo algunas de las opciones para coyotear al enemigo. Les estoy poniendo nombres aleatorios arbitrarios porque no sé si tengan propiamente un nombre:

El poder por el poder: Este es el mejor, más claro y puro coyoteo; consiste en salir desde el inicio a un paso tan duro que los demás no nos puedan seguir, y no bajar la velocidad para nada. Los rivales ni las manos podrán meter.

El sube y baja: Este es muy pesado y un arma de dos filos porque corremos el riesgo de gastar toda nuestra energía, consiste en adelantar al rival a un paso como para dejarlo atrás, después de un minuto o par de minutos, bajar el ritmo para dejar que nos rebase; despúes de esto, volver a la carga y rebasarlo de nuevo para repetir el ciclo. Hay que hacer esto hasta que el rival literalmente truene.

El resoplo:  Esta modalidad es una opción parecida a la del sube y baja, consiste en que uno vaya atrás del rival dándole la pauta de que uno está “muy cansado” haciendo muy fuertes las respiraciones, como si nos costara trabajo de tanto esfuerzo. Después de un rato y de acuerdo a la distancia que nos falte por recorrer, hay que dar un jalón fuerte haciendo ver al rival que no estábamos tan cansados.

Alcánzame, si puedes: Esta es la opción que tomé yo en la anécdota que incluí en este post. Hay que rebasar al rival por unos metros y después, dejar que haga su esfuerzo para alcanzarnos, cuando vaya llegando a nosotros, hay que apretar el paso para dejarlo atrás.

En general, cualquier forma lícita que se pueda usar para tratar de hacer que nuestro rival vea, sienta y crea que somos más fuertes que él y qué se sienta minimizado, servirá. No aplica realizar trampa como tal, como afectar a nuestro rival a propósito, eso no es de caballeros.

Unos videos

Pongo aquí el siguiente video (disculpen la música tan chafa que tiene incluida), donde se puede ver un par de coyoteos, el primero realizado por Chris Gemmel de Nueva Zelanda, y el 2o super aplastante por parte de Bevan Doherty también de Nueva Zelanda en un triatlón de la ITU (International Triathlon Union). Los triatletas que rebasan, son los que iban en los primeros lugares y que ya iban nada más manteniendo el paso para ganar:

También por supuesto, no podía dejar pasar la máximo coyoteada que le aplicó el real mejor ciclista del mundo Miguel Indurain a Lance Armstrong, esta fue tan brutal que Armstrong no pudo hacer algo por evitar ser pasado:

En el ciclismo de pista, hay una prueba que se llama Sprint, esta es una prueba especial de puro coyoteo. Durante las primeras vueltas, el que le toca ir atrás no puede rebasar al otro competidor, nada más es medirse y esperar el momento oportuno para arrancar y ganar al otro, o engañarlo de manera correcta. Pongo aquí un ejemplo de una competencia de ese tipo en un campeonato mundial de ciclismo donde participó la guapísima Vicky Pendleton:

Conclusiones

Muy bien, entonces, ya saben qué tienen qué hacer para que en alguna competencia de resistencia, apliquen el coyoteo para hacer perder al o los contrincantes. Espero les haya gustado.

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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2 Responses to “Coyoteando” al enemigo

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