El umbral del dolor

No muchas personas lo conocen, de hecho, muchos se vencen antes de llegar a él, no es como cuando alguien “truena” como me pasó a mi una vez (ver ¿Abandonar? ¡Jamás!), es algo distinto y que todo mundo tiene miedo. Pero no se dan cuenta que hay algo despúes de él.

Tuve una pequeña temporada en la que volví a nadar. Lamentablemente por un proyecto pesado que tuve, dejé de ir porque estuve saliendo mucho de la ciudad.

Estando en esos cuantos meses que estuve yendo a nadar, recordé ese punto especial al que todos tienen miedo: El umbral del dolor.

Una compañera de entrenamiento, le dijo al entrenador que por qué me había puesto en el carril con ellos (son 3 hombres que van diario y 2 mujeres que se intercalan yendo una unos días, y la otra en los otros), si yo tenía un mejor nivel y que nos estaba poniendo series de ejercicios muy fuertes por mi causa, jajaja, sin saber que yo sufría igual o más por tener años de no entrenar natación. ¿Por qué se preocupaba tanto por eso? ¿A qué le tenía miedo? ¿No es el propósito el entrenar fuerte para lograr mejores tiempos y así en las competencias obtener mejores lugares?

¿Qué es el Umbral del Dolor?

El término Umbral del Dolor, es usado en distintas áreas de acuerdo a su aplicación. Por ejemplo, los dentistas usan ese término para cierto nivel de trabajo en los pacientes. En el rubro del sonido, también hay una clasificación de intensidades donde a una de ellas se le denomina con dicho término.

En este caso, me enfocaré en el aspecto deportivo. El Umbral del Dolor, es un punto al que muchos no quieren llegar, porque le temen, se sienten muy cansados y no lo quieren alcanzar. Toda persona que haya hecho ejercicio ha sentido esa sensación, mejor no le sigo porque ya casi llego a mi punto de cansancio.

Es el punto en el cual, el cuerpo “explota” por dicho dolor y cansancio, se alcanza el “límite” de nuestras energías y cuerpo. Lo que no mucha gente sabe, es que pasando ese punto al que ciertamente se sufre al llegar, se logra una especie de calma en la que lo único que resta, es el continuar avanzando, nadando, corriendo, pedaleando, brincando, golpeando o la actividad física deportiva que desempeñemos.

Es muy similar a las palabras que se enuncian como motivantes en un libro de John C. Maxwell:

No es el crítico que cuenta, ni el hombre que señala cómo cayó el hombre fuerte, o en donde quien hace las voluntades pudo haber trabajado mejor.

El crédito pertenece al hombre que está en el cuadrilátero; aquel cuyo rostro está bañado por el polvo, el sudor y la sangre; que se esfuerza con valentía; que falla y se queda corto una y otra vez; que conoce el gran entusiasmo, la gran devoción, y que se desgasta por una causa digna; quien, cuando mucho, conoce al final el triunfo de un gran logro y que, en el peor de los casos si fracasa, al menos lo hace atreviéndose, de modo que su lugar nunca se encontrará entre aquellas almas tibias y tímidas que no conocen la victoria ni la derrota.

Como se puede ver, con estas palabras, se sustentan frases como aquella que en inglés dice: no pain no gain – sin dolor no hay ganancia.

Una pequeña historia

Una vez, fui a apoyar a unos cuates corredores míos que iban particiar en una carrera famosa en Querétaro. Me fui en mi bicicleta de montaña con un par de botes de agua para apoyarlos. Terminando la carrera, me quedé unos metros antes de la meta para ver llegar al resto de corredores en la parte final del evento. Uno de mis amigos, el famoso Ángel Arteaga ganó esa ocasión.

Al final de todos los corredores, en último lugar venía una señora que tenía un poco de sobrepeso, toda sudada, cansada, decaída, ya nada más trotando con un paso más parecido a caminar, pero haciendo el máximo esfuerzo por terminar. Una persona cerca de mi comentó “¿no sé por qué se meten nada más a sufrir?”. Me molestó mucho su comentario y le respondí: “al menos, ella está haciendo algo más que el promedio de personas, ¿usted qué hace en ese aspecto?”, no me respondió, nada más bajó la mirada apenado.

Como se puede ver, para esas almas tibias que no conocen la victoria ni la derrota que menciona John C. Maxwell, es muy fácil opinar y crititar a aquellos que intentan algo más allá. Sin embargo, como lo menciona el mismo John C. Maxwell, aún “fracasando”, éstas últimas personas están muy por encima de aquellos que ni siquiera se atrevieron a saber qué se siente el esforzarse por algo más.

“…No te veo desmayado”

Yo aprendí mucho de un entrenador de natación, quien me entrenó durante varios años en el IMSS-Querétaro, equipo de natación temido en su tiempo. Su nombre Juan Carlos Águila, conocido como El Banano o ahora en su trabajo como El Banam, jajaja. Un gran entrenador y hasta motivador de muchos nadadores, triatletas y de algunas otras disciplinas.

Una ocasión, en una competencia de natación a nivel estatal en Querétaro conocida como La Copa Gobernador, participé en una prueba, la verdad, no recuerdo cuál fue. Terminé dicha prueba en un lugar no muy bueno y no con mi mejor tiempo; cuando salí de la alberca, me cuestionó El Banano:

¿Qué pasó? ¿por qué hiciste tan mal tiempo? (apenas había subido un par de segundos mi tiempo personal, jajaja).

Le respondí:

– Es que me siento muy cansado Banano, hice mi mejor esfuerzo.

A lo que él me contestó:

– No te veo desmayado

Y es que es cierto, a pesar de que según yo hice “mi mejor esfuerzo”, temí al umbral del dolor y no logré hacer un mejor tiempo y no había echado toda la carne al asador como se dice comúnmente. Esa fue una de las lecciones de vida donde aprendí a dar todo en las competencias y también en los entrenamientos.

Conociendo nuestros límites físicos

Así, pues, invito a todos los que practican un deporte, a que se atrevan a conocer su umbral del dolor. De esta manera estarán conociendo su cuerpo al límite, sabrán también de qué es capaz y lo que pueden llegar a soportar.

Entrenen duro, recuerden que el entrenamiento es la preparación para lo que se vivirá en el momento de la competencia y que sólo aquellos que han llegado más lejos en el mismo, podrán disfrutar las mieles del triunfo, empezando por haberlo siquiera intentado.

Nota. Es mejor sentir el umbral del dolor en un entrenamiento que en una competencia. Si aún así se siente dicho umbral en una competencia, al menos, sabremos de qué se trata y hasta dónde podremos llegar.

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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2 Responses to El umbral del dolor

  1. A mí me pasó eso en natación, lo que llaman la barrera o pared, me pusieron una escalera o pirámide, ya no recuerdo como se llama de 250… what? cuando lo que más llegaba a nadar era 1,500 o 1,800. recuerdo que me faltaban unos 1000 mts. para terminar y estaba muy cansado, estuve a punte de parar pero dije no, tengo que terminar esta serie, de prontó sentí una explosion en todo mi cuerpo y el cansancio desapareció!!!!!!!!!!! Le platiqué lo sucedido y me explicó que pasó, ahí aprendí que la vida así tiene que ser, cuando sientas que no puedes con x o y proyecto tienes que seguir…. Y así lo he hecho.

  2. orlandoolguin says:

    Hola Gerardo,

    Pues sí, definitivamente así es como se siente, de pronto, ya no se siente el dolor ni cansancio.

    Orlando.

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