¿Abandonar? ¡Jamás!

Ahora incluyo una pequeña reflexión en la que espero que le sirva no sólo a las personas que hacen ejercicio, sino en cualquier actividad lícita en general. El tema es acerca del abandono, de abandonar; de no finiquitar aquello en lo que nos hemos enrolado. Espero lo disfruten.

Nota. Esto no aplica en casos como por ejemplo, cuando a pesar de que uno le echa ganas en un trabajo, no se dan las condiciones idóneas para estar a gusto y desarrollar nuestras actividades con agrado. En estos casos, previa expresión de nuestros sentimientos con nuestros empleadores y ver que no hacen eco nuestras peticiones y sigue la situación igual, entonces es mejor cambiar de aires. No es tanto un abandono. Lo mismo pasa con relaciones sentimentales en las cuales, la otra persona no se aplica o echa las mismas ganas que uno. ¿Para qué estar en situaciones en las que no está uno a gusto?

Bueno, después de dicha nota de exclusión, les platico una pequeña anécdota relacionada con el tema de este post:

En Querétaro, hay un cerro grande y famoso que domina el paisaje queretano llamado El Cimatario. Este cerro se encuentra en lo que ahora está cerrado y cercado como un parque ecológico. Incluso, creo que ya no dejan entrar. En la siguiente foto se puede apreciar dicho cerro desde un puente en la avenida Constituyentes, es parte de mis fotos en la sección de Fotografía:

Bueno, este cerro a pesar de no ser tan alto (2,350 mts sobre el nivel del mar), tiene un camino de tierra y piedras que lo sube hasta la punta dando vuelta al mismo. Dicho recorrido tiene aproximadamente unos 7 kms de subida. Bueno, en dicho cerro se hacía una carrera a pie que consistía  en ir hasta la punta y regresar para un aproximado de 14-15 kms de recorrido. Repito, la mitad de ellos de subida.

Decidí apuntarme en la carrera porque tenía muchas ganas de participar en ella, era una de esas competencias que se antojan tener en el palmarés (historial deportivo); aparte, ya había ido a entrenar a dicho cerro muchas veces con el equipo de natación del IMSS Querétaro, cuando era nadador.

Llegó así, el día tan esperado y comenzó la carrera, venía gente importante a nivel regional y nacional a correrla, dado que había premios en efectivo. De inicio, me sentí muy bien corriendo y por lo mismo, cometí un error muy grande; me quise ir con los punteros por lo bien que me sentía. Esto a pesar de saber cómo se venía el terreno más adelante, me hice el valiente y ahí voy, jajaja.

Para cuando llevábamos un 70% de la subida, o tal vez un poco más, me di cuenta que ya había quemado una importante parte de mis reservas de energía; porque ese esfuerzo y más al tratar de ir pegado con los punteros, estaba consumiendo todas mis reservas.

Me di cuenta que no fui el único que había cometido ese error ese día. Puesto que un buen amigo, Ángel Arteaga; corredor de abolengo en Querétaro, abandonó la carrera por esos instantes totalmente  “tronado” como se conoce en el argot deportivo. Es decir, sin nada más de energía por quemar, es el punto donde uno no puede más, no hay más fuerza.

Unos 5 minutos después, me pasó a mi. Troné también, me sentí vencido, abatido, derrotado y lo peor, sin fuerza como para poder defenderme. Pensaba en los restantes 7kms de bajada más una pequeña pendiente antes de llegar a la meta y se me hacía eterno el recorrido como para seguir corriendo. Por lo tanto, decidí abandonar, de hecho, ese día hubo varios abandonos más.

Por la naturaleza del terreno y la carrera, no había camiones o algo como para regresar al punto de salida, así decidí caminar de regreso con las piernas engarrotadas. Más adelante en el tramo de bajada alcancé a Ángel y caminamos juntos en el regreso, derrotados y abatidos.

La verdad, abandonar es mucho peor que el sufrimiento que uno puede sufrir en el camino. Pienso ahora, que tal vez pude haber terminado trotando o hasta caminando pero haber terminado. Al final, les aseguro: No hay peor cosa que abandonar. Por lo tanto, hago la siguiente sugerencia: No abandonen nunca, cueste lo que les cueste; al final ese esfuerzo es el que diferencia a los triunfadores de los perdedores.

Mucha gente piensa que los que van en primer lugar en alguna competencia o lo que sea, están en un sitio de privilegio o que están muy cómodos en dicho lugar disfrutando de la competencia o de la construcción de su porvenir. Así lo pensaba yo y creanme que no es así. Algunas veces, en mi mejor época, en distintas competencias de triatlón, me tocó ser el primer lugar e ir hasta adelante. Uno en esa posición sufre lo mismo o incluso más que los que vienen atrás. Digo el “más”, porque aparte del esfuerzo físico que esto representa, está la tensión de saber que atrás vienen muchas personas persiguiéndolo a uno, con el único afán de derrotarnos para ocupar nuestro lugar.

De esta forma, cambió mucho mi manera de pensar, “si voy a sufrir lo mismo atrás que hasta adelante, entonces prefiero sufrir estando yo al frente o siendo de los primeros lugares”. Creo que esta postura funcionó, por el poco o mucho éxito que llegué a tener como lo menciono en Mi deporte: Triatlón.

Bueno, entonces ahí está el dato, no abandonen, luchen por sus sueños, por sus estudios, por su porvenir, por sus triunfos. Se vale cansarse y disminuir el ritmo, pero nunca dejar de luchar y tratar de ser un triunfador.

Les regalo aquí un video de una campeonísima en el Ironman de Hawaii: Paula Newby-Fraser, quien es la persona que más veces ha ganado en dicha competencia en el mundo. En este video compitió y le fue un tanto mal por sufrir algo similar a lo que platiqué en este post, pero vean su determinación por terminar, muy similar a lo que puse en este blog en Wendy Ingraham vs Sian Welch:

…..

Ok ¿pero qué pasó en esa carrera del Cerro del Cimatario? ¿Cómo terminó todo?

Ahh pues resulta que ya conforme fuimos caminando Ángel y yo, tomamos con filosofía la cosa y hasta veníamos bromeando. Algunos corredores que nos pasaron ya de bajada y que nos conocían, nos gritaban:

– ¡Órale a correr!

Y ya sea Ángel o yo, les contestábamos:

– ¡Que corran los cobardes!, jajajaja.

Aparte de esto, llegamos a uno de los varios puestos de la Cruz Roja en el recorrido para saber si tenía la señora algo de beber. Nada más traía suero oral para la deshidratación y como sabe muy salado no quisimos. Todavía nos regañó como si fuéramos principiantes, sin saber que Ángel era de los mejores corredores de Querétaro y yo de los mejores triatletas de Querétaro:

– Yo no sé porqué se apuntan en este tipo de carreras, si no van a terminar.

Jajajaja. O sea, todavía después de derrotados, regañados, jajaja.

Ya casi para llegar a la zona de meta, nos encontramos con unos amigos de Ángel, familiares de corredores quienes también nos hicieron burla por no haber terminado. Aparte de eso, nos regalaron una torta a cada uno y seguimos caminando.

Me contaron mis papás, que ellos estaban muy preocupados porque ya llevaba tiempo que llegaban y llegaban corredores a la meta terminando su carrera, y no me veían llegar. Y en eso, que me ven llegar junto a Ángel caminando y cada quien comiéndose su torta, jajajaja. ¡Y tómala barbón! otro regaño ahora de mi mamá, jajajaja.

– ¡Cabrones, nosotros bien preocupados y ustedes tan quitados de la pena y hasta comiendo torta!, ¿quién les dio torta? ¿Por qué se tardaron? ¿Qué pasó?

Y mi papá:

– ¿Para qué te apuntaste en la carrera si no ibas a terminar?

Jajaja, la verdad, nos comenzamos a reir Ángel y yo, y mis papás también rieron de buena gana. Esa anécdota de las tortas se quedó para posteriores reuniones de la familia, muy seguido mi mamá me balconeaba sacando a la luz tan penoso episodio de mi vida, jajaja.

Nota al 28 de Mayo de 2012

El día de ayer, corrí el 4o Circuito Internacional Zorros ITQ y me encontré con mi viejo amigo, aquí incluyo una foto para la posteridad, nos encontramos para correr dicha carrera ya después de algunos kilos y años:

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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2 Responses to ¿Abandonar? ¡Jamás!

  1. Yo corrí una vez esa carrera, la tomé como parte de la preparación para el triatlón san gil que correría la siguiente semana, recuerdo que también se apuntó el Lechón, para mí si fue una gran odisea el trayecto, ese descanso que dices en la subida (la bajada) en lo personal fue lo peor, ya que vas con un ritmo y de repente dices: ah una bajadita, noooo fatal el cambio de ritmo, la bajadita la tuve que hacer caminando, se me acalambraron las piernas, no respondían, Lechón iba muy atrás, se llevó un short que no era lo propio, venía todo rosado, llegué al retorno y de bajada como quiera, solo había qu ecuidar por algunas piedritas sueltas. ¿Lechón?, cometió un error, mojar el short para ver si así lubricaba un poco más y no le rosaba tanto, fue peor, fue fácilmente el último que llegó a la meta. Mi familia me fue a ver y posteriormente hicimos día de campo. Este entrenamiento me ayudó a tener un mejo9r desempeño en el san gil, recuerdo que ese día habían dicho que era de 10 kms. la carrera, terminé iba en los 5 kms. y me sentía muy bien, comencé a subir velocidad, 6 kms. y bien, no fatigado, me sentía muy muybien, aumenté velocidad y me dicen 200 mts. y meta, qué? meta?, si acortaron la distancia de la carrera, terminé como si hubiera ido a trotar, con mucha energía guardada, si resultó frustante un poco porque de haber sabido esa energía la hubiera utilizado. Parte del aprendizaje…

  2. orlandoolguin says:

    Hola Gerardo,

    Qué risa me dio con la anécdota del Lechón, lo menciono también en un par de mis posts, qué buenas épocas aquellas.

    Orlando.

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