Acerca de la conciencia ecológica

Hay algo que realmente me preocupa, tenemos que hacer algo por nuestro planeta, sin embargo, al parecer, nos falta mucha conciencia ecológica. Y cuando digo nos, me refiero a todos los humanos. Al parecer, llegamos para acabar con este planeta, como una vil plaga o un virus como el sida o el ébola, que matan el cuerpo donde residen.

Así somos los humanos, una especie de virus que está acabando con este planeta del cual, no somos más que unos huéspedes. Se dice que el león es el rey de la selva, pero si lo sacamos de su hábitat, y lo ponemos en por ejemplo, una región ártica, se muere primero de frío y luego si sobrevive, posiblemente de hambre. Lo mismo sucede con la temible orca si la ponemos en un río de agua dulce o fuera del agua. Es decir, cada uno es temible en su ecosistema, pero no fuera de él. Sin embargo, el humano se encuentra en todo tipo de clima; calor, frío, desierto, playa, ártico, etcétera; lo dicho, somos como una plaga.

Ahora, ¿por qué el término plaga?, porque está bien que andemos por todos los rincones de este planeta, pero lo malo es que estamos contaminando por todos lados. Para muestra un pequeñísimo botón, hace tiempo, iba de vacaciones por la Sierra Gorda de Querétaro con rumbo a la Huasteca Potosina, región de muchos ríos y vegetación muy agradable y rica para vacacionar. En el transcurso del viaje que fue entre semana y en días de clase, fue muy tranquilo, casi no me encontré carros o camiones en la carretera. Aquí, como manejo un poco rápido, fui alcanzando un auto, a los lados, muy bonito el paisaje con árboles por todos lados, pues en esa parte, después de Jalpan de Serra, es sólo bosque. Al estar a unos 50 metros de distancia de dicho auto, observé que ¡tiraron basura por la ventana!, me dio mucho coraje, porque se veía todo demasiado hermoso como para que lo dañaran tirando basura. Soné el claxón y prendí y apagué varias veces las luces altas de mi camioneta para llamarles la atención; seguí avanzando y alcanzando al carro hasta que ya casi lo tenía frente a mi cuando vuelve a suceder, tiraron basura por la ventana. Me molesté nuevamente y repetí el proceso del claxón y las luces. Tanto que la persona pensó que traería prisa o algo así, porque me dejó pasar; al hacerlo, le grité que no fuera cochino, que no tiraran la basura en el bosque. No sé si haya surtido efecto lo que hice, pero bueno, he ahí, un claro ejemplo del poco respeto que tenemos por nuestro entorno. El carro tenía placas de una ciudad muy grande mi país, creo que todos saben a cuál me refiero.

Así como ese, hay miles de ejemplos, gente que prefiere dar mordida o soborno para pasar la verificación vehicular, que realmente hacer un buen arreglo del auto para evitar la contaminación que sus propios hijos respiran. Gente que tira la basura al piso, sobre todo en las ciudades, sin ningún miramiento. Gente que usa ropa con piel de animales en peligro de extinción. Gente que con tal de hacerse de unos pesos (a veces muchos), no le importa tirar residuos peligrosos a la tierra de la cual, sin saberlo, luego tomará agua y consumirá alimentos sembrados en ésta, ¡él y su familia, y aún así no lo ven!. Gente que desperdicia la energía eléctrica indiscriminademente. Gente que al bañarse, lo hace por períodos muy largos de tiempo y tirando el agua todo el tiempo. Etcétera, etcétera y un larguísimo etcétera. ¿Ven lo que digo?

En ocasiones me ha tocado escuchar a personas quejarse que cada año, en invierno hace más frío, en verano hace más calor y en temporada de lluvias llueve más o menos de acuerdo a la región, que en años anteriores. No entiendo por qué nos quejamos si nosotros mismos, cada uno, somos los responsables de todo ese cambio climático.

Hace poco recibí un mail, al parecer publicado por Gaby Vargas, donde se hace referencia a este tipo de situaciones. Aquí lo plasmo esperando que les guste y les haga otro punto de vista con respecto a este delicado tema:

A decir verdad, el asunto del calentamiento global no había llegado a preocuparme. Una moda más. Lo que pasa es que Al Gore está en campaña, me decía. Me tranquiliza la versión que escucho de algún científico:

‘Son ciclos naturales que, a través de la historia, el planeta siempre ha vivido’, y lo esfumo de mi mente.

¡How convenient!, como diría una amiga. ¿Egoísta de mi parte? Seguro. Me apena decirlo. Sin embargo, tres hechos han cambiado mi forma de ver las cosas.

  1. Ver en Planet Earth, ese maravilloso documental de la BBC de Londres, una escena que me impacta: un oso polar se agota después de nadar ¡meses! en busca de alimento para su cría, sin encontrar un solo pedazo de hielo donde descansar. Nos dejan ver que se muere de agotamiento. Me mata de la tristeza y me acerca a la problemática real que viven los osos. ¿Los osos? ¡Nosotros!
  2. Ver el mar de Cancún cada vez más cerca del concreto. ¡Ya hay poca playa! Recuerdo que, hace 15 años, había unos 70 metros de arena. ¿Tanto huracán? ¿Estará subiendo el nivel del agua, como lo vi en el documental de Al Gore?
  3. Ir por la carretera de Toluca y, junto al maravilloso espectáculo de las mariposas monarca, ¡no puedo creer la cantidad de basura que hay en el suelo! ¡Qué horror! Bolsas de plástico de colores deslavados por doquier, botellas de cloro y toda clase de envases avejentados entrelazados con la hierba seca, que simula un campo de batalla.

Desde entonces, decido convertirme en ‘agente verde’. Apago luces, recojo basura en las playas, cierro la llave del agua y persigo a todos en mi casa para que también lo hagan.

¡Te invito a que hagamos algo! Imagina dejarle a tus hijos y nietos un planeta limpio, equilibrado, sin contaminación y con abundante agua limpia.

Los expertos sugieren:

  1. Rellena tu botella de agua. Se utilizan 1.5 millones de toneladas de plástico para hacer botellas cada año. ¿Adónde se van todas esas botellas?
  2. Lleva tu propia bolsa al súper. Una de tela o del mercado, grande y con asas, que puedes usar mil veces. Globalmente usamos un millón de bolsas de plástico cada minuto. Significa un costo de 2.2 billones de galones de petróleo al año.
  3. Cierra el agua al lavarte los dientes o las manos, o rasurarte o al bañarte, mientras te enjabonas. Evita dejarla correr.
  4. Date baños cortos, de cinco minutos, por lo menos tres días a la semana.
  5. Pon a dormir tu computadora después de cinco minutos, y por las noches, apágala.
  6. De ser posible, si no está sucia, usa tu ropa dos veces antes de lavarla.
  7. Recicla el papel. Imprime por los dos lados antes de tirarlo.
  8. Camina o usa la bicicleta. Si sólo un millón de personas sustituimos el coche una vez a la semana, podemos reducir las emisiones de CO2 hasta en 100 mil toneladas al año.

En casa:

  1. Apaga las luces cuando salgas de un cuarto.
  2. Desconecta cargadores y aparatos que no uses. ¡Consumen energía!
  3. Utiliza focos compactos de luz fluorescente; duran 10 veces más que los tradicionales y usan sólo una fracción de energía, lo que nos ahorra mucho dinero. Si un millón de personas lo hacemos, podemos eliminar más de 200 mil toneladas de emisiones de CO2 al año, que causan el efecto invernadero.
  4. Reduce la cantidad de basura. De ser posible, inicia una composta con tu familia, a partir de la basura orgánica.
  5. Al usar la lavadora de ropa, utiliza ciclos tibia/fría, en lugar de caliente/caliente.
  6. Tira el aceite usado en una botella de plástico, no por la tubería.
  7. Haz rondas con los vecinos para dejar a los niños en la escuela o utiliza el servicio de camión.

¡Se buscan agentes verdes! ¿Quién más se une?
Te invito a que hagamos algo. Imagina dejarle a tus hijos y nietos un planeta limpio, equilibrado, sin contaminación y con abundante agua limpia’. 

Desde que leí uno de sus libros, me ha agradado la forma en que escribe Gaby Vargas. Aquí, continuando y complementando esto, quisiera agregar lo siguiente, por favor, de verdad, por favor:

  1. No tires basura en la calle.
  2. Respeta los lugares ecológicos, y de paso también tu ciudad.
  3. No uses productos de animales en peligro de extinción.
  4. No compres ni tengas animales en peligro de extinción.

Si ya eres padre de familia, voltea a ver a tus hijos, todo lo que hagas malo o bueno, desembocará en ellos, y puede ser que hasta en nosotros mismos, es de verdad, la tierra está siendo afectada por la mano del hombre, especies animales desaparecen gracias al hombre, es tiempo de que hagamos un esfuerzo real y sincero por mejorar las cosas.

Bueno, ya me despido de este post, ánimo y de verdad, póngamos en práctica al menos uno de los puntos mencionados o si tienen alguno más que nos pueda servir, lo pueden poner en los comentarios y yo haré mención de ellos en este post.

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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6 Responses to Acerca de la conciencia ecológica

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