Mi deporte: Triatlón

Primero, quiero mostrar algo que me ha movido en toda mi vida. Tengo algo de herencia deportiva: Mi abuelo materno fue boxeador y de los buenos (cuentan que entre round y round, no se sentaba), un tío fue boxeador, sparring del famoso Sal Sánchez, otro tío, jugó en los gallos blancos en 3a y 2a división, y otro tío, era junto con mi tío boxeador, los famosos Tigres Olvera y era el quarterback de los Zorros del ITQ, también muy bueno y respetado; finalmente, otro tío, destacó corriendo y para cerrar con broche de oro, mi papá jugó panbol, frontón y también, corría mucho.

Tal vez fue dicha herencia, pero siempre he tenido el hambre de destacar en algo deportivamente hablando, de ser el mejor en algo. Siempre, casi todo lo que he hecho, ha sido enfocado a hacerlo mejor y más rápido. En especial en el deporte. Así, con esa hambre deportiva, fue como comencé a hacer mis pininos desde muy pequeño.

Aquí se presentó mi encuentro un tanto leve con el panbol; esto fue porque, mi papá quería como casi todo papá mexicano, que su hijo fuera panbolero. Sin embargo, al entrar yo al equipo infantil de su trabajo, y al participar en juegos; de inmediato, saltó a la vista el hecho de que, yo no estoy hecho para el panbol. Parecia que tenía dos pies izquierdos. No daba una.

Primero, como el equipo era mayormente de los obreros trabajadores de mi papá, hubo la facilidad de que me pusieran como delantero, creo que no metí ningún gol y es más, en una ocasión para cobrar un tiro penal, lo fallé, ja, y eso que la portería estaba muy grande y el niño que estaba de portero muy pequeño, jajaja.

Después de eso, curiosamente, movido por el hecho de que una vecinita que me gustaba mucho, e iba a natación al IMSS de aquí de Querétaro, le pedí a mi mamá me metiera a natación. Aquí una breve nota, ya sabía yo algo de natación, pues como a los 5 o 6 años me metieron a un pequeño curso de verano, pero nada más, no pasó de ahí.

Así, a los 9 años, entré a natación y resultó ser, que ahi no me iba tan mal, aunque si necesitaba entrenar muy fuerte para lograr un resultado más o menos bueno. De un inicio, me costó algo de trabajo, pero rápidamente escalé posiciones hasta estar en el equipo oficial de natación del IMSS Querétaro, equipo que en algún momento, era temido en todo el país por la calidad de nadadores que tenía, así como un par de entrenadores muy buenos. Entre ellos recuerdo gratamente a Lalo Moreno y al “Banano”, Juan Carlos Águila.

Estando ya aquí en natación, y habiendo pasado al equipo más fuerte, de inicio, destaqué algo como “pechista” o especialista en el estilo de pecho o como la gente común le dice, “el de ranita”, ja. Sin embargo, fue después en una competencia cuando me di cuenta que, como “dorsista” o especialista en el estilo de dorso, me iba mejor. Tenía tiempos bastante notorios, como un 1:12 en el 100mts dorso y un 2:35 en el 200mts del mismo estilo. Incluso, gracias a este estilo, fui a varias competencias nacionales. Para entonces, ya contaba con 14 o 15 años. En estas épocas me aboqué mucho al “fondo” o distancias más largas, manteniéndome en el dorso como estilo y volviendo a lo básico del crawl, en distancias de 400mts y 1500mts.

Aquí, me gustaría mostrar un ejemplo de semana típica de entrenamiento de natación. Era de lunes a viernes de 6 a 8pm, sábados de 7 a 9am, y mártes y jueves de 5 a 6am. A la semana, entrenábamos alrededor de ¡62kms!, mucha gente ni siquiera corre esa distancia. Nuevamente, con el hambre que yo tenía, no me perdía casi ningún entrenamiento, incluso, por esas fechas, comenzamos a ir al gimnasio para hacer rutinas de fuerza-potencia para los “velocistas” o nadadores de distancias cortas y donde se requiere una explosividad alta, y rutinas de fuerza-resistencia para nosotros los “fondistas” o nadadores de distancias largas.

Aún así, con toda esta carga de entrenamiento, y por más que me moría en los entrenamientos, apenas llegué a ser el 7o lugar nacional en una competencia nacional, en el 200mts dorso. De hecho, fue la única vez que pasé a finales. Una competencia nacional típica, era competir todo el grupo de nadadores en hits de 8 nadadores más o menos, por la mañana, y por la tarde en las finales, participaban los mejores 8 de cada estilo, distancia y género. En aquella ocasión, pasé en 8o y aún así, le gané a otro nadador. Como se pueden dar cuenta, era demasiado esfuerzo para lo poco que obtenía, y de alguna forma, era frustrante porque a final de cuentas, mi cuerpo, no estaba “diseñado” para ser nadador nada más. Sin embargo, un gran descubrimiento estaba por darse para mi.

Al inicio de cada temporada de natación, hacíamos entrenamiento de tipo general, con vistas a reactivar el organismo después de un período de un mes aproximado de vacaciones. Dicho entrenamiento, constaba de ejercicios que no tenían que ver mucho con la natación, corríamos mucho, lagartijas, sentadillas, abdominales, algún juego que implicara el esfuerzo físico, etc. Aquí, cuando eran dichas sesiones de carrera a pie de aproximadamente 4kms o tal vez un poco más, siempre les ganaba a todos mis compañeros de natación y al que llegaba segundo, a veces le sacaba una ventaja considerable. Siempre.

Aquí al paralelo, parte de la formación que tuve desde los 11 años, fue que mis papás me inscribieron en el Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario, que es como el ejército pero para niños y jóvenes. Es muy padre, o al menos para mi, me enseñaron a marchar, a pelear, corríamos mucho, hacíamos tumble, nos arrastrábamos en lodo, hacíamos carreras llamadas Pistas del infante, donde tienes que hacer diversas cosas como parte de una carrera, como lagartijas, ir de pecho-tierra, paso del oso, etcétera. Aquí se forjó mucho mi caracter y en el tema que nos atañe, desarrollé mucha condición física, pues corríamos mucho y para todos lados.

En este lapso, estando ya en la escuela secundaria, en mi escuela se organizaba cada año una carrera e invitaban a alumnos de otras secundarias técnicas. En los tres años que estuve en dicha escuela participé en dicha carrera. En el primer año, fui uno más de todo el grupo, no supe ni en qué lugar quedé. En el segundo año, creo que quedé en el segundo lugar de mi año, es decir, de todos los segundos. Y en el tercer año quedé en primer lugar general. Ya se veía que destacaba en la carrera a pie.

De hecho, poco después ya siendo yo nadador, a los 15 años, participé en mi único medio maratón, el de la UAQ, y no me fue nada mal, quedé en el 12o lugar con un excelente tiempo, 1hr 18min. Pasé por un pequeño problema, porque me lastimé los meniscos por dicho esfuerzo, pero nada que un desinflamatorio y reposo, arreglaran.

En esa época a la edad de 16 años, comenzó a entrenar con nosotros en natación, un triatleta, porque le interesaba mejorar su parte de natación para poder ser mejor, era el famosísimo y legendario Pepe Alcantara. Él vio la forma en que me desempeñaba corriendo y me sugirió el competir en un triatlón, el del Tec de Monterrey de Querétaro. Le pregunté, ¿qué es eso?, me explicó que es un deporte en el cuál, se nada una distancia, después se sube uno a su bicicleta y recorre otra cantidad de kilómetros para finalmente, cambiar la bicicleta por unos tenis y correr otra cantidad de kilómetros; todo en una sola y única competencia. En ese momento, era todavía un tanto desconocido dicho deporte.

Nada más escuchar de esto, me gustó por su naturaleza. porque a mi me gustan mucho los tres deportes que componen dicho deporte. De inmediato le dije que si, pero que no tenía una bicicleta apta para competir. Él me respondió que no había problema, él me conseguiría una prestada y que me daría un pequeño curso relámpago antes de la competencia, que se venía en una semana o un poco más. Aquí, le comenté inocentemente, que ya tenía planeado mi “vestuario” para la competencia, la cuál, por cierto, tendría un órden inverso en las pruebas que componen el triatlón, iniciaría con la parte de carrera a pie, aprox 5kms, luego un recorrido de 20kms en bicicleta para terminar nadando unos 400mts en la alberca. Mi vestuario estaba planeado de la siguiente forma, usar un short y una playera que generalmente usaba para correr, con el traje de baño debajo del short. Al terminar la carrera, me pondría encima de dicho short, un short de licra a modo de short de ciclismo que tenía, más el casco, lentes y así, iría a pedalear, al final, llegaría y me quitaría todo y me pondría mis goggles y nadaría ya nada más con el traje de baño puesto. ¡Uff!, hasta me da flojera de mi, un tanto, absurdo plan, jajaja.

Pepe me respondió que no, que toda la competencia la correría en traje de baño y nada más con mi playera de correr y mis tenis para las fases de la carrera a pie y el ciclismo. En éste último, me pondría el casco obligatorio y mis lentes. Al final del ciclismo, nada más llegaría y me quitaría la playera, el casco, tenis y con goggles puestos a nadar. Me asombró saber que correría en traje de baño, ¡qué vergüenza!, jajaja.

Un día antes de la competencia, nos quedamos de ver Pepe y yo, en el taller de otra persona que conocí en estos ámbitos, excelente mecánico de bicicletas, el famoso Chucho Juárez. Ahí, él tenía una bici que al parecer un ciclista amigo de Pepe, le había dejado para que yo la usara en la competencia. Del taller de Chucho Juárez fuimos a dar un recorrido al circuito de Alamos, para que me diera mi curso relámpago. Aquí, aprendí los primeros elementos serios acerca del ciclismo, estar atento al frente para prevenir situaciones, poner la bici a la medida de uno, frenar con ambas palancas del freno al mismo tiempo, entre otras cosas. Después de dicho curso, me fui a la casa en la bici prestada, para descansar y estar listo para el otro día.

Llegó así, el famoso día de mi primer triatlón. La vergüenza de correr en traje de baño, se desvaneció cuando me di cuenta que muchos competidores correrían de la misma forma que yo. Aquí, al dar la salida, comenzó la gran aventura, corrí de manera normal como ya antes había hecho en algunas carreras como lo menciono con anterioridad, me posicioné en un buen lugar y ahi me mantuve, curiosamente de manera relativamente fácil. Llegamos a las bicicletas, iba yo como en un 5o lugar general, subimos a nuestras bicis y subir de ahi del Tec de Monterrey hacia el penal, con una subida un tanto empinada de aproximadamente 8kms de largo.

En este tramo, nada más me rebasó un contrincante, y llegando al punto de retorno, al dar yo la vuelta, otro competidor, me pegó con su bici tirándonos a los dos. No fue el gran golpe, así que él se levantó, se subió a su bici y se fue. Yo hice lo propio, pero al subirme y tratar de pedalear, me di cuenta que se había zafado la cadena. Me tuve que volver a bajar y ajustarla antes de subirme de nuevo. En este lapso, me pasaron fácil como otros 4 o 5 competidores más. Estaba molesto por tan simple problema y lo mucho que me había costado. Así que me subí y literalmente, volé hacía abajo, pero nada más rebasé a uno de los que me habían pasado, ya asumía que no iba a quedar en un muy buen lugar. Iba como en el 12o lugar o más.

Llegamos a la alberca, a final de cuentas, mi elemento principal en ese momento, y comencé a nadar lo más rápido que pude. No puse atención en nada, en lo que sucedía a mi alrededor, nada más pensaba en esos metros que tenía que cubrir. Al fin, terminé mi primer triatlón, salí un poco mareado de la alberca, pero nada del otro mundo. Después, me enteré que había quedado en el ¡6o lugar de mi categoría y general!. Nuevamente, me asombré, porque en realidad, no me cansé demasiado, no tenía mucho entrenamiento en ese momento, nada de experiencia en ciclismo, y aún así, quedé en 6o lugar y pude haber quedado en mejor lugar si no me hubiera caído. En ese momento supe que éste era mi deporte, pues a parte de todo, me divertí mucho.

A partir de ese momento, me mentalicé a dedicarme al triatlón. No dejé de correr, a pesar de que ya estábamos en temporada de natación y comencé a ahorrar, o ver cómo hacerle para adquirir una bicicleta. Al paralelo, participé en muchas carreras a pie, desde varias veces la Carrera de la Salud del IMSS, y carreras en la ciudad.

En este lapso, quiero mencionar algo que seguramente, les pasa a muchos deportistas, por lo cuál, se vuelven payasos y déspotas con los demás.

Como yo fácilmente, les ganaba corriendo a mis compañeros de natación, menospreciaba su esfuerzo de cierta manera. Tanto así, que se venía un biatlón importante que haría la Asociación Queretana de Triatlón, y en el cuál, creo o recuerdo que sería con premios en efectivo, lo cuál me ayudaría para juntar para mi bicicleta. Cuando varios compañeros de natación me mencionaron que también participarían, mi sentir inicial fue, “pobres, se quieren poner conmigo”. Pero afortunadamente, un mal paso, me devolvería a la tierra.

Llegó el día de dicha competencia, consistiría en nadar 1km y correr como 6kms. Era corto relativamente. Al competir con compañeros que eran mejores que yo nadando, resultó en que salieron antes que yo a correr, aunque no mucho. Por cierto, fue mi primer competencia en agua “abierta”, en este caso, en la presa de Juriquilla. Salí a correr después de nadar, y me di cuenta que no iba nada mal, esto, porque teníamos que pasar por una especie de retorno y pude ver quiénes iban delante mío. En 1er lugar iba mi cuate Pepe Alcantara al que ni de chiste lo alcanzaría y le ganaría. En 2o y 3er lugar un par de amigos y compañeros de natación, y yo, en 4o lugar.

Me dije “el 2o lugar ya es tuyo”. Y así, me esforcé muy fuerte por alcanzar a ese par de compañeros, venía una subida muy fuerte y al final de la misma casi los tenía al alcance, allá arriba, después de un pequeño recorrido, comenzaba la bajada por otro lado, en ese momento, ¡los rebasé!, ya era mío el 2o lugar o al menos, eso pensé. Debido al esfuerzo de la subida, y el cambio de ritmo en la bajada, me comenzó a doler la clásica parte abdominal, asociada con una mala respiración o un cambio en la misma, es decir, el “dolor de caballo”.  Me sentí aterrado, porque el dolor se iba incrementando y aquellos dos, venían pisándome los talones. Llegó un momento, casi al final de la bajada en que dicho dolor, me venció, tuve que parar un momento para respirar, en ese momento, me pasaron mis dos compañeros y otros dos competidores, así recomencé mi carrera y al final quedé de esa forma, ¡en 6o lugar otra vez! y “humillado” por que según yo, era el elegido para el triatlón y deportes en general de ese tipo como este biatlón.

Aquí aprendí una gran lección, nunca más me sentiría prepotente ni minimizaría a los demás, en vez de eso, de manera callada me pondría a entrenar y tratar de ganar así, sin alardes de ningún tipo.

Por eso, es que me estoy entreteniendo en describir ciertas competencias y sentimientos, porque fueron parte de lo que me marcaron de por vida. Aquí viene la siguiente experiencia de aprendizaje. Un año después para la siguiente edición del triatlón del Tec de Monterrey.

Para entonces, ya había juntado dinero y armado una bicicleta “tuti-fruti”, con piezas de todo tipo, algunas de mediana calidad y otras…. de mala calidad, jajaja. Pero ya tenía mi bici. Ya tenía cierto nivel de entrenamiento, ya no era tan novato. Así llegamos y competimos, pero ahora un poco diferente. Nadamos en la presa de Juriquilla 1km, luego pedaleamos 30kms con rumbo al Tec de Monterrey y finalmente, de ahi, correríamos 10kms. Me fue bastante bien, me desempeñé bien, y quedé en 2o lugar general, atrás del famoso “Pichi”, un chavo más grande que yo por unos 5 años que también tenía tiempo entrenando y compitiendo y al cuál, hasta ese momento, no conocía.

Como vi su desempeño en la carrera, cuando lo vi en el retorno en los arcos de Querétaro, me di cuenta que realmente era bueno. Así, al final de la competencia, con todo y que ya me había ido muy bien en la competencia, fui a preguntarle a él, para que me diera su opinión de mi desempeño. Lo que atinó decirme fue: “yo te vi que parecías cangrejo, en vez de ir para adelante, ibas para atrás”, me dio mucho coraje, y le respondí, “gracias”, pero por dentro estaba pensando, “vas a ver hijo de tu tal por cual…”, jajaja. Disculpen, pero así fue.

En este momento, y después de un cambio forzado de bici por un pequeño accidente que tuve, me puse a entrenar mucho mejor, me junté con David Badillo y el “Huevo” Olvera, ciclistas que habían ido a la Ruta México y en ese momento, los mejores ciclistas de Querétaro. Esto porque en la bici era donde más ventaja me sacaban mis competidores en el triatlón. Entrené muy fuerte, demasiado. Corrí mucho, pedaleé mucho y también nadé con demasiada intensidad. El triatlón del Tec de Monterrey fue en Marzo y se venía para Agosto el triatlón nacional de Juriquilla.

Llegó Agosto, y un Orlando más experimentado y con mayor entrenamiento, llegaba con la confianza que da todo ese respaldo. Aquí era un ambiente distinto, venían los profesionales de triatlón a nivel nacional, nada más de mi categoría, la A de 15-19años, eramos como 70 o más, y así, en general, un aproximado de 800 personas para participar en dicho triatlón. Las distancias, serían las de la conocida distancia olímpica, 1.5kms nadando, 40kms en bicicleta y 10kms corriendo.

Salí a nadar muy fuerte, y de ahi nos fuimos a la bici en la cuál me desempeñé bastante bien con todo y una pequeña falla mecánica en el eje de los pedales, dado que se “cascaron” los balines y se sentía “rasposo” al pedalear, pero no paré ni me fijé en pequeño detalle y pedaleé por mi sueño. Llegué a la zona de transición (donde cambiamos las cosas), y me puse mis tenis y a correr como loco, de hecho, la parte de la carrera se volvió mi mejor arma, pues de mi categoría, fui el 2o lugar nada más en este rubro y le gané a muchos profesionales. Terminé en un 5o lugar nacional en mi categoría, 13o lugar general (le gané a varios profesionales) y a mi “acérrimo” enemigo de competencias, le saqué 3 minutos de ventaja que en estas competencias es mucho, a Pepe Alcantara también le gané. En ese momento, ¡¡era el mejor triatleta de Querétaro, y en mi categoría, el número 5 del país!!.

Después de esto, participé en más triatlones nacionales y locales, así como eventos especiales para entrenamiento o mejora de técnica, por ejemplo, participé en muchas carreras a pie, en las cuáles por cierto, me iba muy bien. También participé en un par de competencias de ciclismo, una de ellas muy importante y la de más larga distancia que he participado con 128kms y en la cuál promedié 40kms/hr, o sea, un muy buen tiempo. En eventos regionales, como el triatlón del Tec de Monterrey, lo gané la siguiente ocasión. En triatlones nacionales, participé en los de San Gil, Juriquilla, Tequesquitengo, Valle de Bravo y San Miguel de Allende. Algunos de ellos como relevo dado que me hacía falta entrenamiento en alguna de las fases. En uno de estos relevos en el triatlón de San Gil, era un triatlón sprint, por lo que tenía que correr 7kms y los cuáles terminé en 22min30seg aproximadamente, con un promedio de 3.1min/km. Es decir, un tiempo excelente. ¡No iba yo nada mal!.

Una semana típica de entrenamiento, constaba de 25-30kms nadando, 400kms pedaleando y 70-75kms corriendo. Esto sumado al gimnasio y todo lo demás. De hecho, aquí, también seguía compitiendo en carreras a pie, incluso tuve un excelente 11o lugar en la famosa carrera de Santa Rosa de Viterbo en Querétaro, pues vienen corredores de distintos puntos del país y el haber quedado entre los primeros 15 corredores es un gran logro. Incluyo una foto que aparece más arriba donde platico con el famoso “Bush”, José Luis Regalado, excelente corredor a pie de nuestra escuela, el Instituto Tecnológico de Querétaro, pero él nada más era corredor, yo era triatleta, y en aquella ocasión conseguí ganarle, lo cual, me enorgullece por lo fuerte que es él corriendo, aún en el presente.

Sin embargo, llegó un momento de decisión, cuando animado por todo esto, le externé a mi papá el hecho de salirme de la escuela para continuar entrenando bien. A lo cuál, él no me lo permitió. Me dijo que terminara la escuela y después ya haría lo que quisiera. Y es que ciertamente, mi entrenamiento, me hizo que me fuera mal en una materia. Así que dejé de entrenar tan fuerte y me dediqué a terminar bien mi escuela.

Al finalizar ésta, comencé a trabajar y más o menos rápido, me hice de un carro usado, un topaz 85 y estábamos en 1996. Y en esas andaba, cuando “recordé” que después de terminar la escuela, yo me iba a dedicar a entrenar y buscar mi sueño: Ser un triatleta profesional, viajar por el mundo en la serie mundial de triatlones que hace en distintos países a lo largo del año y lograr triunfos.

De esta forma, me salí de trabajar, vendí carro y me compré una bicicleta buena, una Cannondale R700 negra de aluminio. La adquirí en la tienda R&A Cycles de Nueva York vía teléfono. Es la misma bici que se me dañó y ya de plano, perdí, en mi accidente que narro en Solo en México…. Pero bueno, en su momento, fue para mi la mejor bicicleta, la más bonita, y así la cuidaba. Y después de todo este movimiento, me puse a entrenar. Para esto, había apartado una cantidad para sobrevivir, en lo que según yo, iba a obtener un patrocinio. Me puse a entrenar muy fuerte, y todavía en Marzo del siguiente año, gané nuevamente en mi categoría el triatlón del Tec de Monterrey.

Así, las cosas iban bien, sin embargo, aunque con todo mi palmarés, con mis copias y recortes de periódicos y revistas donde aparecía mi nombre en algún resultado de las competencias mencionadas, me dediqué a buscar apoyo por medio de patrocinio y no encontré ninguno en realidad.

Aquí vino el “final” de todo, dado que, después del triatlón del Tec de Monterrey, me enfermé muy feo, ya que me hice una herida dentro de mi nariz por limpiarmela mucho en una gripa anterior y no me cerraba, y me salía mucha sangre a cada rato, y no paraba. Aquí, tuve que ir al hospital, gastar el dinero que tenía ahorrado en eso, medicinas, doctores, etc. Al final, no tenía dinero, no tenía patrocinio y aunque ya repuesto, todavía sin fuerzas para entrenar.

Aquí, fue cuando decidí dejar de entrenar y buscar mi sueño, porque sentí que estaba muy lejano y tal vez, irreal. Así, de un día para otro, dejé de hacer las cosas, comencé a engordar por seguir comiendo al mismo nivel que cuando entrenaba, etc. En esta etapa, pasaron varios años y de alguna forma, me deje “perder”, aunque atesoré la decisión que me hizo tomar mi papá cuando estaba en la escuela de no dejarme salir porque encontré trabajo fácilmente y me desarrollé sin problemas.

Hasta después de algunos años, comencé a hacer nuevamente ejercicio porque llegué a pesar ¡97.5kgs! y por salud, y dolores en la espalda y plantas de los pies, decidí bajar y así, comencé nuevamente, tantas ganas le puse al entrenamiento, que estuve apto para participar nuevamente en el triatlón nacional de San Gil, el cuál más que competir, participé, porque si lo sentí muy pesado. Después de eso, estuve nada más corriendo o andando en bicicleta.

Tiempo después cuando me separé, y teniendo más tiempo para mi, nuevamente me puse una meta. Mi sueño era ahora participar en un triatlón Ironman y hacerlo en 12hrs o menos. Para esto estaba entrenando muy fuerte e iba bastante bien, bajando de peso, teniendo un buen ritmo de entrenamiento, e incluso, ya había participado en una carrera a pie quedando en un excelente 24o lugar. Cuando sucedió el accidente que ya he citado previamente.

En este momento, después de tan fuerte evento, me encuentro ya corriendo y levantando pesas, recuperando fuerza. De hecho, ya casi tengo el mismo nivel nada más de carrera que el que tenía antes de mi accidente. La diferencia es que ahorita no estoy pedaleando ni nadando, pero ya veremos qué nos depara el futuro.

Espero les haya gustado este pequeño relato. Es algo muy íntimo e implica muchos sentimientos personales. Ojalá y lo disfruten.

Si la información de este post te ha sido de utilidad o quieres que agregue algo más, deja por favor un comentario, contestaré a la brevedad.

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9 Responses to Mi deporte: Triatlón

  1. Pingback: ¿Abandonar? ¡Jamás! « Orlando Olguín Olvera

  2. Pingback: Me siguen llamando Corredor « Orlando Olguín Olvera

  3. Pingback: The Loneliness of the Long Distance Runner « Orlando Olguín Olvera

  4. Recuerdo algunas partes de esas experiencias, me da gusto saber la continuación….

  5. Por cierto tengo algunas fotografías tuyas.

  6. orlandoolguin says:

    Hola Gerardo,

    Sip, yo también tengo muchos recuerdos de aquellos kilos…. digo años, jajaja. Pásame mis fotos, jajaja.

    Orlando.

  7. Que gusto recibir tu contestación, pásame tu correo para enviártelas.

  8. orlandoolguin says:

    Hola Gerardo,

    Ya te envié un correo a tu cuenta.

    Orlando.

  9. Pingback: Como cada cuatro años | Orlando Olguín Olvera

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